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Visibilizar la Violencia de Género

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DiaMujer Visibilizar la Violencia de Género

(Por: Pilar Plaza)

Me gustaría poder acercar la realidad de la mujer que sufre violencia de género, porque con frecuencia tanto amigos/as, como familia y algunos/as profesionales, se frustran al ver que algunas mujeres no ven la violencia que sufren o que son  incapaces de separarse, aceptar ayuda y ponerle fin al maltrato.


El modelo que a continuación se propone con mujeres que sufren violencia por parte de su pareja o expareja está basado en el modelo teórico de cambio de Prochaska y Di Clemente. Este modelo psicológico se aplica a las adicciones, y en relación a la violencia de género, se podría decir que algunas de las mujeres que tiene dificultades para alejarse del maltratador, está motivado por una dependencia emocional de la pareja. A continuación se exponen las diferentes fases por las que pueden pasar las mujeres víctimas, siendo conscientes o no de la violencia, y la consecuente frustración, como decía, que sufren los/as amigos/as y familia que sienten que no pueden hacer nada práctico para sacarla de la situación de violencia:

Fase precontemplativa:


La mujer no reconoce la violencia como un problema. Las características son las siguientes: 


•La mujer no tiene conciencia del problema.

  • No reconoce la conducta del maltratador como abusiva. 
  • Puede ver su relación de pareja como normal. 
  • No tiene intención de hacer cambios en su relación. 

• Formas de reaccionar de la mujer: 

  • Negar la relación de maltrato. 
  • Defender al maltratador (ej.: “es un buen padre”). 
  • Autoculpabilizarse
  • Culpabilizar a los demás (ej.: “si mis amigas no vinieran tan frecuentemente, si los niños no hicieran tanto ruido…”). 
  • Minimizar el problema
  • Mostrar desesperanza
  • Abandonar la relación con quien le presta atención. 

Fase contemplativa :


Se puede identificar a través de las siguientes características:

  • Empieza a tomar conciencia de que existe una relación abusiva y/o problemática.
  • Análisis de pros y contras respecto del posible cambio que aún no está dispuesta a realizar. 
  • Pueden establecerse dos etapas: 
  • Ocultación. No quiere o no puede revelar lo que le ocurre a otras personas. 
    Revelación. Se dispone a comunicar lo que le ocurr

  

Fase de preparación

  • La mujer va realizando pequeños cambios, por ejemplo, puede empezar a desarrollar actividades de ocio, ampliar la red social, etc.
  • Pueden aparecer sentimientos de ambivalencia respecto de su relación y de la decisión de separarse de su pareja.

Fase de acción :

  • Hace cambios manifiestos para mejorar su situación respecto de la violencia, por ejemplo, empezar a buscar trabajo (si no lo tenía anteriormente) para tener independencia económica, participar en algún grupo de apoyo o buscar algún abogado para el proceso de separación. 
  • Los cambios que tienen lugar han podido ser iniciados y solaparse con la fase de preparación. 

Fase de mantenimiento:

  • Pueden reaparecer sentimientos de ambivalencia hacia su agresor y su situación anterior.
  • En esta fase la mujer mantiene los cambios que ha hecho. 

Fase de recaída

  • La mujer vuelve a vivir una situación de VG.

Por otro lado, para comprender un poco más las diferentes circunstancias que las influyen y dificultan el salir de la relación violenta hay que tener en cuenta además:

  • Las creencias y valores propios relacionados con la construcción social de género que ella incorpora en mayor o menor grado. Como ejemplos se pueden señalar:
  • El “mito del amor romántico” que hace que la mujer interprete las restricciones que su pareja maltratadora impone a su libertad como el camino a la felicidad.
  • Su responsabilidad para mantener la armonía familiar y ayudar a su pareja a que la situación de maltrato desaparezca y puedan volver a tener una convivencia “normal” de pareja.
  • La pérdida de su pareja, de la familia que crearon conjuntamente, del proyecto de vida, de las amistades comunes, de los bienes compartidos
  • El miedo a que la violencia se incremente, a las amenazas del maltratador, al aislamiento, incredulidad e incomprensión sociales.
  • Los sentimientos de culpa, de vergüenza, de baja autoestima y de fracaso derivados del proceso de descalificación crónica al que han estado sometidas.

Obstáculos de otro orden que contribuyen a esta dificultad y que es necesario considerar:

  • Falta de servicios efectivos, seguros y accesibles. En ocasiones existe falta de información o información sesgada en el colectivo profesional y en las mujeres. Así mismo se pueden observar actitudes y estereotipos profesionales y sociales que culpan a la mujer por la situación de malos tratos.
  • Medidas de apoyo social: escasez de plazas gratuitas en algunos de los servicios, como por ejemplo guarderías, centros para personas mayores; dificultad de acceso a una vivienda, a un empleo.
  • Desigualdad económica y social, condiciones laborales inestables y discriminación en el empleo por razón de género. Muchas mujeres abandonan su empleo por el acoso y acecho de sus parejas o exparejas. A veces las organizaciones laborales son pocos flexibles y no facilitan que las mujeres realicen las gestiones derivadas de la situación de VG.
  • La inaccesibilidad a los recursos y a las medidas de protección disponibles ya que el maltratador suele ser en muchas ocasiones la única fuente de información de las mujeres.
  • Las situaciones de vulnerabilidad que afectan a algunas mujeres como por ejemplo: inmigración, indigencia, discapacidad, la vejez o la infancia.
  • Las condiciones sociales, culturales y/o étnicas en las que no se acepta la separación o el divorcio, y se teme el rechazo del grupo social o familiar.

En ocasiones, como decía anteriormente, familiares y amigos/as se preocupan por convencer a la mujer que deje la relación, que busque ayuda, pero el problema es que si ella se encuentra en la fase pre-contemplativa en la que no es consciente de ese maltrato, lo que suele ocurrir es que ella se enfade, y se cierre en banda, no informando de las agresiones que sufre, y por añadido, sintiéndose más sola que antes por no sentirse apoyada en lo que ella cree que necesita. Por el contrario, acompañándola en su proceso, siempre podrá acceder a la petición de ayuda en el momento en que vislumbre lo que la está pasando realmente.

En último lugar, comentar la posibilidad que tienen también los/as amigos/as, y familia en llamar a los recursos de orientación a mujeres víctimas como el 016, una manera de recibir una orientación más específica según el caso concreto; se trata de un teléfono gratuito, anónimo, y que no deja huella en la factura del teléfono; funciona a nivel nacional, y desde allí orientan a nivel legal, y redirigen también a los servicios telefónicos de atención psicológica en cada comunidad autónoma, y que dan acceso también a los diferentes recursos presenciales relativos al área jurídica, social, psicológica, de empleo y de atención a los menores observadores, pues éstos últimos son también víctimas de violencia de género.

(Pilar Plaza es Psicóloga de Fundación ACOBE, con formación en psicología clínica es, además, Psicoterapeuta experta en Violencia de Género)

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